La colaboración entre los organismos financieros internacionales y las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) no solo es necesaria, sino que constituye un comienzo más significativo para alcanzar un impacto real en el desarrollo de la región. Bajo esta premisa tuvo lugar, en las Reuniones Anuales de las Asambleas de Gobernadores del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (Grupo BID) 2026, el panel de alto nivel titulado "La importancia del trabajo multilateral con las OSC: desafíos y perspectivas", un encuentro que subrayó la urgencia de integrar visiones diversas para un crecimiento inclusivo.
El panel fue moderado por Larry Sacks, gerente del Departamento de Relaciones Externas y Comunicaciones del BID, quien dio inicio a la sesión destacando que la suma de esfuerzos es vital para enfrentar los retos actuales. Sacks enfatizó que el diálogo transparente y la co-creación de soluciones son los pilares que permiten a las instituciones multilaterales conectar sus estrategias con las necesidades reales de las comunidades locales.
“Para el BID, la sociedad civil es un actor clave para el desarrollo. Su participación nos enriquece y nos reta, ayudándonos a comprender mejor las complejidades, aspiraciones y desafíos de las comunidades en América Latina y el Caribe, lo que nos permite lograr un impacto superior en nuestras intervenciones. Por ello, el Grupo BID está enfocado en fortalecer este vínculo con un objetivo claro: mantener un diálogo permanente y constructivo que nos permita co-crear un plan de acción que fortalezca profundamente la relación entre ambas partes”, refirió.
Por su parte, Mariana Franco, secretaria ejecutiva de Redes Chaco (Paraguay), detalló que la alianza con el BID se articula en tres líneas estratégicas: la resiliencia y adaptación al cambio climático, el mejoramiento de las cadenas productivas y la tecnología digital. Al respecto, destacó el trabajo de años para llevar soluciones de conectividad a comunidades indígenas y rurales en el Gran Chaco Americano, enfatizando que las soluciones tienen que estar basadas en el territorio y éste debe ser capaz de innovar.
Asimismo, refirió que el diseño de una agenda estratégica sobre el desarrollo sostenible y sustentable para la región otorga una mayor claridad operativa al proceso. "Tenemos una propuesta clara y hemos identificado comunidades a través de un mapeo detallado; esto nos permite saber cómo los actores locales pueden vincularse en los diversos roles que tiene el banco", explicó.
Desde la perspectiva de otros organismos globales, M. Emilia Berazategui, líder de Sociedad Civil del Departamento de Comunicaciones del FMI, compartió cómo la integración de la voz ciudadana ha ido ganando terreno en las agendas económicas. Resaltó que el trabajo multilateral con las OSC permite una mayor rendición de cuentas y ayuda a identificar riesgos sociales que, de otro modo, podrían pasar desapercibidos en los análisis macroeconómicos.
Finalmente, Suhayla Bazbaz, directora de Cohesión Comunitaria e Innovación Social (México), profundizó en la importancia de la innovación social como herramienta de cambio. Argumentó que el trabajo multilateral debe evolucionar hacia modelos de gobernanza más horizontales, donde las OSC no sean solo beneficiarias, sino socias estratégicas en el diseño de las perspectivas de desarrollo.