En el marco de las Asambleas de Gobernadores del Grupo BID en Paraguay, líderes del sector público, privado y organismos multilaterales debatieron cómo transformar la riqueza mineral de la región en un motor de desarrollo sostenible y empleo a largo plazo. El seminario “Más allá de la extracción: cadenas de valor para minerales críticos” reunió a expertos globales para analizar el papel estratégico de América Latina y el Caribe en la seguridad energética mundial.
Este espacio de diálogo estuvo integrado por Ana Cabral-Gardner, copresidenta y directora ejecutiva de Sigma Lithium, como conferencista principal; Tomás Serebrisky, gerente del Sector de Infraestructura y Energía del BID, quien actuó como moderador; seguidos por Gustavo Santos Masili, coordinador general de minerales estratégicos y transición energética del Ministerio de Minas y Energía de Brasil; Julia Torreblanca, vicepresidenta de Asuntos Corporativos de Sociedad Minera Cerro Verde; Roy Eriksson, embajador de Global Gateway de Finlandia; Shuichi Hosoda, viceministro adjunto de Finanzas de Japón; y Guillermo Foscarini, director jefe de la División de Corporativos de BID Invest.
Los expositores coincidieron en que la región debe superar el rol de simple proveedor de materia prima para convertirse en un eslabón clave de innovación y procesamiento industrial.
Durante su presentación, Tomás Serebrisky señaló que la aceleración de la demanda global por minerales críticos es una oportunidad que exige decisiones deliberadas. “América Latina y el Caribe están bien posicionados para convertirse en piedra angular del suministro mundial, pero la verdadera oportunidad para la región va mucho más allá de la extracción”, afirmó.
Asimismo, enfatizó que el éxito dependerá de cómo se transforme esa riqueza en bienestar social. “Pasar de un modelo puramente extractivo a cadenas de valor resilientes y competitivas exige inversión sostenida en capital físico y humano, con instituciones con credibilidad y políticas que permitan a los países captar más valor sin dejar de ser atractivos para la inversión”, explicó.
Por su parte, Ana Cabral-Gardner resaltó que la magnitud de la transición energética requiere una colaboración estrecha entre todos los actores. “Estos desafíos son demasiado grandes para que el sector privado o público lo hagan solos”, advirtió.
Además, subrayó la relevancia de las instituciones financieras en este proceso: “Ahí es donde los bancos de desarrollo tienen un papel clave; históricamente han tenido un rol crucial en el desarrollo de las naciones donde la riqueza natural se transformó en prosperidad, y este es el momento para América Latina”.
Desde la perspectiva de los socios internacionales, Shuichi Hosoda planteó una hoja de ruta para fortalecer la competitividad regional. Refirió que es vital reforzar la estabilidad de políticas regulatorias, ya que la incertidumbre en permisos ambientales y servicios afecta directamente el flujo de capitales.
Asimismo, hizo un llamado a la sofisticación industrial de la región. “Se debe ir más allá de la extracción; se valoran mucho los procesos de refinería y se debe incrementar la capacidad de diversificar las economías”, señaló. También destacó que mejorar la gobernanza y la gestión de proyectos mediante una institucionalidad sólida en contrataciones públicas y evaluación jurídica será determinante para impulsar los proyectos mineros del futuro.