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Autoridades del Mercosur trazan hoja de ruta para transformar el acuerdo con la Unión Europea en inversiones reales

13 de Marzo, 2026

Tras la histórica firma del acuerdo entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, la región se enfrenta ahora al reto de su ejecución, para así transformar el acuerdo en inversiones reales que propicien el desarrollo de los países miembros. Este tema fue ampliamente debatido durante el panel "Diálogo Público-Privado: de la Política a la Inversión", con la participación de autoridades del Mercosur, llevado a cabo en el marco de las Reuniones Anuales de las Asambleas de Gobernadores del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (Grupo BID) 2026, que se celebran en nuestro país.

Panel Diálogo Público - Privado

En la oportunidad, la moderadora del panel, Ana María Ibáñez, vicepresidenta de Sectores y Conocimiento del BID, subrayó que los países han ingresado en una fase de implementación que trasciende lo político para convertirse en un desafío operativo e institucional de gran escala.

En ese sentido, dijo que el éxito de esta nueva etapa radica en la capacidad de transformar el marco normativo en oportunidades tangibles de inversión, empleo y productividad. "El acuerdo tiene el potencial de profundizar la integración de las compañías del Mercosur en cadenas de valor mundiales y modernizar sus marcos reglamentarios", señaló la moderadora, destacando que para mejorar el entorno de negocios es imperativo construir un puente sólido entre los formuladores de políticas públicas y los líderes empresariales.

A su turno, el canciller de Paraguay, Rubén Ramírez Lezcano, destacó la relevancia histórica de haber concretado el pacto tras 25 años de negociaciones y anunció pasos concretos para su puesta en marcha. "Paraguay va a aprobar la próxima semana, en la Cámara de Diputados, que este acuerdo se convierta en ley; la meta regional es lograr la plena aprobación del Mercosur y la implementación provisional por parte de la Unión Europea para el próximo 31 de marzo”, explicó.

Además, subrayó la magnitud del mercado que se abre: un bloque de más de 700 millones de personas que representa más del 20% del PIB mundial. Explicó que el acuerdo permitirá abordar el 95% de los productos de ambas regiones mediante una desgravación gradual que facilitará el acceso a mercados.

Sin embargo, enfatizó que el impacto trasciende lo comercial. "Estamos hablando de una amplia oportunidad de innovación, transformación productiva y, sobre todas las cosas, desarrollo humano, poniendo a las personas en el centro de nuestras políticas públicas", remarcó.

Por su parte, el canciller de Brasil, Mauro Vieira, calificó el acuerdo como un hito histórico y desglosó cuatro pilares fundamentales para su éxito. En primer lugar, destacó su dimensión estratégica como una señal de estabilidad y fe en la integración económica frente a la incertidumbre global. Asimismo, resaltó la importancia de haber establecido mecanismos que impidan que medidas unilaterales afecten las concesiones comerciales pactadas. También enfatizó que los ajustes en el paquete de acuerdos preservan el espacio para políticas públicas que estimulen el desarrollo tecnológico y, finalmente, subrayó la necesidad de armonizar normas técnicas y estándares sanitarios para garantizar una competencia fluida entre ambos bloques.

En representación de Uruguay, el ministro de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin, puso de relieve la fuerte voluntad política del bloque al alcanzar este consenso y destacó la celeridad del proceso, señalando que la ratificación en los cuatro Congresos del Mercosur se realizará en tiempo récord. Calificó el acuerdo como un hito sin precedentes que refleja la madurez de la región para afrontar la transición hacia nuevos mercados.

Para Uruguay, este paso es estratégico, dado que la Unión Europea representa su tercer destino de exportación y su principal fuente de inversión extranjera directa. Finalmente, el ministro hizo un llamado a los organismos financieros para que brinden el respaldo institucional necesario que permita convertir las promesas de inversión, innovación y crecimiento sustentable en una realidad tangible para los países miembros.

Desde la perspectiva de Argentina, el secretario de Coordinación de Producción del Ministerio de Economía, Pablo Lavigne, aportó un enfoque centrado en la operatividad comercial, señalando que el acuerdo representa una herramienta fundamental para profundizar la apertura de mercados. Hizo un llamado a los países miembros para apostar por un Mercosur donde el comercio fluya sin obstáculos burocráticos ni restricciones indirectas, permitiendo que la integración regional alcance su máximo potencial.

Finalmente, el ministro de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente de Bolivia, José Fernando Romero Pinto, centró su intervención en la dimensión ética y estratégica de la integración, señalando que el principal desafío actual es recuperar la confianza tanto con la región como con el sector privado y los financiadores externos. Enfatizó que el éxito de este pacto radica en que los acuerdos sólidos nacen de valores fundamentales como el compromiso y el respeto, elementos que considera esenciales en el vínculo con la Unión Europea para garantizar que el proceso de inversión y desarrollo sea sostenible en el tiempo.

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